Duarte va a la pista de hielo

Y comprende —ninguna lección mejor— que cada cosa tiene su momento en la vida. Y, agarrado a la valla, sobre unos pies frenéticos e incapaces de fijarse al suelo, medio cayéndose,  descubre que el tiempo afecta al cuerpo para mal, y no sabe cuánto más podrá aguantar levantado ese improvisado, zigzagueante e interminable movimiento de caderas, rodillas y piernas al ritmo de una música a la que no puede prestar atención.

 

Pero llega una alumna —¿o es un ángel?— y le tiende su mano. ¿Te ayudo? Y ella le muestra vida dos metros más allá de la valla y le dice algo acerca de la postura y del equilibrio, y después lo suelta, se va y lo deja solo. Allí, eternamente quieto como un mimo en tiempos de desaceleración económica, circunvalado por alumnos tan ágiles como veloces, trata de hacerse una idea de las caídas que le puede costar el trayecto de vuelta para ver si le compensa o no. Aprende Duarte que en la vida todo es a costa de algo, y se da cuenta de que si quiere volver a ver a su mujer y a sus hijos, debe salir de donde está y llegar a la valla; debe agarrarse a ella y deslizarse despacito hacia la salida, con cuidado de no soltarse del agarradero cuando vuelvan el zigzagueo, los aspavientos y la tensión. Afuera, además de los suyos, lo esperan el cemento áspero, el asfalto recién puesto, los caminos de ripio y las bañeras con antideslizante. También es consciente de que si opta por quedarse a vivir sobre la pista de hielo, morirá de hambre o de frío durante la noche.

 

Duarte decide sabiamente. Se cae al primer movimiento. Y se levanta como puede, y, casi erguido, mueve los brazos caóticamente para equilibrarse, como saludando de lejos en todas direcciones, y da una vuelta sobre sí mismo, y otra, y otra vuelta y más manotazos al aire. Y se vuelve a caer. Y lo levantan entre varios, y otra vez al hielo, y así sucesivamente hasta que, en una de tantas, se levanta y ve que está ya en la salida, y sale. Sudado, magullado y victorioso; igual que llegaba a casa cuando niño. Y piensa Duarte que eso del tiempo es algo muy extraño, que hay veces que parece no pasar, no transcurrir.

Publicado en on Mayo 12, 2008 at 3:35 pm Comentarios (3)

No me había ido

Pero es que he estado liadísimo-liadérrimo, aunque muy a gusto.

Publicado en on Mayo 6, 2008 at 9:25 am Comentarios (4)

El juez garçon

Ambos, ya muertos y después resucitados, llegaron al Juicio con sendos sacos, lleno de todo lo que había conseguido en vida el de uno; el del otro, de todo a lo que había renunciado. Los dos parecían muy fatigados por el peso.

Publicado en on Abril 1, 2008 at 10:37 am Comentarios (4)

sms

Escribirte el sms no me resulta nada complicado a pesar de mis dedos obscenos. Con la práctica, incluso, he llegado a escribir rapidísimo. Pero se me va la noche entera en decidir si te lo envío o no, y al final nunca te lo envío y ando por ahí muerto de sueño.

Publicado en on Marzo 28, 2008 at 4:06 pm Comentarios (2)

Premio

Había merecido tanto la pena que al final se la dieron.

Publicado en on Marzo 26, 2008 at 9:49 am Comentarios (2)

Labrador II

Plantó batalla

y la regó.

Surgió una flor

hechos sus pétalos metralla;

de olor, deolor, dolor

su fragancia.

 

Publicado en on Marzo 18, 2008 at 9:22 am Comentarios (0)

Método Stanislavsky

Y sobre todo cuando

                                       era equispeliculendo:

palabrotas entrando,

                                    frases hechas saliendo.

Tú te ibas desarmando,

                                     yo te iba desvistiendo.

Todo se iba animando,

                                        los dos mintiendo

y sincereando,

                                         los dos ardiendo,

los dos quemando.

                                          Hay algo tierno

en el desacato

                                     y hay que morderlo

para encontrarlo.

                             

Publicado en on Marzo 14, 2008 at 6:02 pm Comentarios (2)

Ars poetica

Contra el vicio de besar:

comer la boca, oler,

lamer,

mordisquear.

Publicado en on Marzo 12, 2008 at 10:26 am Comentarios (4)

(E)lecciones

Mirando por la red, he llegado a un blog que explica así el resultado electoral de ayer, lo juro:

En este día [9 de marzo], se hace un test a nuestros cálculos de Astrología Histórica: la Luna en Aries, y Júpiter en Capricornio, inclinan, por inducción estadística, a la victoria de Rajoy y del PP; y Marte en 1º de Cáncer empuja la balanza de fuerzas a favor del triunfo del PSOE de Zapatero. Al parecer, la ley de la dualidad lunar, vigente desde el 15 de junio de 1977 (Luna de Aries a Virgo, victoria de la derecha; Luna de Libra a Piscis, victoria del PSOE) ha cesado, pero la ley del área 0º-10º de Cancér, habitada en las victorias PSOE, se mantiene

La verdad es que esto me recuerda al sueño de Quevedo en el que un astrólogo condenado a los tormentos de allá se lamentaba porque si hubiera nacido un día antes o uno después, no recuerdo, se habría librado, según sus cálculos.

Yo tampoco es que quiera hurgar, pero creo que debe de haber una explicación más sencilla. Para lo de las elecciones, quiero decir.

Publicado en on Marzo 10, 2008 at 4:41 pm Comentarios (0)

Labrador

Para cosechar ganancias, sembró sus campos de infundios. Ya maduros, los incendió y se dedicó a vender humo.

Publicado en on Marzo 3, 2008 at 5:49 pm Comentarios (2)