Comenzó por comerse las tildes; siguió por comerse los signos de puntuación y, cuando creía que terminaría por comerse la hache, se mordió la lengua, se la tragó, se quedó sin ella y enmudeció de dolor.

¡Tuvo que ser terrible!

A mí, por la cuenta que me tiene, me resultan interesantes estas reflexiones hechas por Emilio Calatayud, Juez de Menores de Granada, que participó en las II Jornadas sobre Prevención de Drogodependencias organizadas por FEPEL:

La mujer ideal

29 Octubre 2007

Cuando nos despedíamos, luego de abrazarnos con apasionada ternura, esa mujer morena y guapa, de extraños ojos claros y buen cuerpo, me advirtió:

—Tengamos mucho cuidado, amor; mi marido en vez de cuernos tiene antenas.

 René Avilés Fabila, Cuentos de hadas amorosas y otros textos. México D. F., FCE, 1998.

Quien sabe, gana

23 Octubre 2007

Bandeja de entrada

16 Octubre 2007

Una feliz noticia.