Y sobre todo cuando
era equispeliculendo:
palabrotas entrando,
frases hechas saliendo.
Tú te ibas desarmando,
yo te iba desvistiendo.
Todo se iba animando,
los dos mintiendo
y sincereando,
los dos ardiendo,
los dos quemando.
Hay algo tierno
en el desacato
y hay que morderlo
para encontrarlo.
Debo haber embrutecido porque no entiendo nada, o mejor dicho: me perdí en el caminooooooooo! eso si, lo del desacato …. hmmm, si , lo entendí.
Beso.
¿Pero qué es tu método? ¿Hay que vivirlo para representarlo o representar para vivirlo? ¿El modo de conseguir una representación clara es haberlo vivido? ¿No vale más la pena poder vivir para representar el pudor del desacato?
Me alegro de que finalmente no hayan excomulgado al Arcipreste. ¿Qué sentido tendría culpar de desacato a un Arcipreste de una ciudad reducida a cenizas por prender fuego?
Triequispeliculendo, diría yo.
Un saludo.