sms

Escribirte el sms no me resulta nada complicado a pesar de mis dedos obscenos. Con la práctica, incluso, he llegado a escribir rapidísimo. Pero se me va la noche entera en decidir si te lo envío o no, y al final nunca te lo envío y ando por ahí muerto de sueño.

Publicado en on Marzo 28, 2008 at 4:06 pm Comentarios (2)

Ven que te encadene

Dame tu mano de santa

rita, rita, lo que se da

no se quítame allá esas pajas

del ojo ajeno a lo que sucede

que me canso de ser hombre

de pelo en pecho y espalda

a la lubina de piscifactoría

de ficción o ciencia oculta

tras tu camisa

de once varas de medir

palabras huecas

de la escalera de caracol

col… col…

Y, entre ellas, lechuga

para la ensalada

como agua de mar

muerto de risa floja.

Publicado en on Diciembre 20, 2007 at 12:10 pm Comentarios (4)

Cotidie morimur

La belleza de los actos cotidianos. Tus patadas para echarme de la cama. Buscar a tientas calzoncillos, calcetines, cal y arena. Enjabonarme con caricias esponjosas, espumosas, especiales, a las seis de la mañana. El café, las monedas, su tabaco, gracias, muchas gracias. Perjudica gravemente la salud. Ir a trabajar cuando es de noche. Madrid contaminando su horizonte. Decirle a los chavales Buenos días, chavalotes. Hola, profe; ¿nos cambias el examen? Si os quitáis el chándal algún día y los anillos y ese oro. Tu sonrisa cuando sabes la respuesta. Que no me traigan hechos los deberes. Que deseen la hora del recreo. Que no sepan que la espero más que ellos. Que se acerque el momento de salir. El atasco de narices, de pelotas, de automóviles. Que me pites si circulo despacito. ¡Que te den por donde amargan los pepinos! Que no haya aparcamiento o que llegue la factura de la luz o la fractura del dentista. Que mi niño no quiera merendar, que mi niña se duerma entre mis sueños. Que me hayas esperado todo el día. Y que lloren por la noche, y otra noche y otra noche y otra noche sin dormir. La belleza de los actos cotidianos. Tus patadas para echarme de la cama. Saber que hablo conmigo, saber que me hablo a mí.

Publicado en on Noviembre 28, 2007 at 4:41 pm Comentarios (9)

De la amistad

P

ese a que Leopoldo B. y Federico N. aparentaban una amistad cordial, se odiaban ferozmente. Nadie conocía esta enemistad entre ellos, la cual se vino consolidando durante la última década por motivos que no vienen al caso en esta historia.

Una noche, Federico quiso experimentar hasta dónde podría llegar Leopoldo y hasta dónde podría llegar él mismo, por lo que provocó una discusión envenenada, fruto de la cual Leopoldo le arreó un certero puñetazo en la mandíbula y lo tiró al suelo de la cocina, contra el que se dio un golpe seco en la cabeza. Federico no sufrió más daño que el que se puede imaginar el lector, pero decidió hacerse el muerto para ver si conseguía arrancar del rostro de su agresor algún signo de arrepentimiento, de tristeza o de amor. Aprovechando su conocimiento de las técnicas de respiración que había aprendido en el curso de yoga, se relajó y redujo su ritmo respiratorio a intervalos de tres minutos, de manera que Leopoldo se imaginase lo peor.

Federico, abriendo los ojos de manera imperceptible, veía cómo Leopoldo lo miraba desconcertado. Vio cómo sacaba su pañuelo de la chaqueta y creyó, soberbio, que las lágrimas aparecerían acto seguido. Pero Leopoldo, lejos de llorar, enrolló su pañuelo, se agachó, juntó las manos de Federico y se las ató. Federico disfrutaba del engaño y se reafirmaba en el odio hacia su amigo. Después, Leopoldo arrastró de los pies a Federico y lo llevó al salón, donde lo colocó sobre la alfombra. Federico permanecía callado y quieto, lleno de curiosidad y enfadado por no apreciar en su agresor signos de dolor. Luego observó cómo comenzaba a enrollarlo en la alfombra, dándole vueltas y más vueltas. Federico se asustó y sintió miedo, pero la presión de la alfombra sobre su cuerpo le impedía ya hacer cualquier movimiento y emitir cualquier sonido. Notó aterrorizado cómo ataba con una cuerda la alfombra y cómo la cargaba sobre sus espaldas. Sintió cómo bajaba las escaleras y cómo abría el maletero del coche, donde depositó la alfombra con él dentro. Oyó el ruido del motor y de la puerta automática del garaje.

Federico nunca supo nada más de sí mismo. Y nadie supo nunca nada más de Federico, pero todos acompañaron en el dolor a Leopoldo, extrañadísimo por la desaparición de su amigo y tristísimo por haber sido abandonado.

Publicado en on Julio 12, 2007 at 9:36 am Comentarios (10)

Del amor y otras efervescencias

Y

olanda y Luis se casaron. Pese a que los dos se acostumbraron fácilmente a convivir, no les fue bien en la cama y al cabo de cinco años se divorciaron. Yolanda se quedó en Madrid y Luis se trasladó a otro país aprovechando una oferta de trabajo. El contacto entre ambos quedó reducido al reenvío de algún correo electrónico, a una llamada telefónica en la Nochebuena y a un sms en Nochevieja, poco antes de las uvas. Y al messenger, donde casi todos los días coinciden para darse al cibersexo en busca de grandiosos orgasmos. Una vez alcanzados, continúan con sus vidas, ella con su marido, ocho años mayor, y él con su novia, veinte años menor.

Publicado en on Julio 4, 2007 at 7:50 am Comentarios (2)

Photoshop del tiempo perdido

La Vida se aparece como un sueño
en nuestra infancia… Luego despertamos
a verla, y caminamos
el encanto buscándole risueño
que primero soñamos;
… y, como no lo hallamos,
buscándolo seguimos,
hasta que para siempre nos dormimos.

Manuel Machado, Ars moriendi.  

Estimados señores:

El motivo de la presente es informarles de los fatales acontecimientos producidos durante el día de ayer, algunos de los cuales considero gravemente equivocados y completamente perjudiciales para mi persona o lo que quede de ella. Paso, a continuación, a relatarle brevemente dichos acontecimientos:

  1. A las 8:34:27 a.m. de ayer, jueves 14 de junio de 2007, sentí un desmayo consciente, entre agradable y misterioso, es decir, seductor, que me obligó a interrumpir mi paseo matinal y a sentarme bajo un roble que en el camino había.
  2. A las 8:36:12 a.m. noté cómo ese desmayo era más intenso y cómo mi consciencia era cada vez más clarividente. Cuanto menos sentía el cuerpo, mayor era la lucidez de mis pensamientos.
  3. A las 8:37:01 a.m., en virtud de la Orden Ministerial 115/33, pude ver mi vida pasar como en diapositivas.
  4. A las 8:37:02, cumpliendo mi obligación, fallecí, me salí del cuerpo yacente y fui hacia la luz.
  5. En estos momentos, celebrado ya mi juicio,  me encuentro a la espera de que se dicte sentencia sobre mi vida, sentado en la orilla de un lago.

Sobre los puntos 1, 2, 4 y 5 no tengo nada que objetar, pues en ningún momento hubo sufrimiento alguno y todo se desarrolló según nos habían enseñado durante las clases de preparación para el tránsito, el año pasado. Sin embargo, pongo en su conocimiento que el punto 3 —que con tanto mimo y dedicación he venido preparando durante todos estos años— ha resultado estar equivocado. Con el debido respeto, quisiera aclarar lo siguiente:

a)      Lo de enseñarle el culo al director del cole fue en el mes de mayo, no en el de enero, con el frío que hace.

b)      Me muestran ustedes el recuerdo de aquello que hice como si fuese algo bello y han omitido todo el capítulo del cura sobre la masturbación, el pecado y el Infierno.

c)      No estábamos comentando ningún libro de Antonio Gala cuando nos conocimos, sino ¡a Salinas!, La voz a ti debida,

Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: «No te vayas».

Por tanto, considerando que se ha producido por parte de la Administración un error que me afecta gravemente y que no puedo solucionar por mis propios medios, solicito de ustedes que me sea devuelta la vida a las 8:34:27 a.m. del día 14 de junio de 2007 y que todo el proceso de tránsito vuelva a comenzar, subsanándose los errores relativos al punto 3 de dicho proceso.

Atentamente,

D. M.

Publicado en on Junio 15, 2007 at 11:30 am Comentarios (1)

En er mundo

Hasta aquel momento me habías dado igual, pero los primeros acordes que ofrecieron los músicos poco después de entrar al vagón en Moncloa fueron los del precioso pasodoble, por eso no pude evitar la tentación de sacarte a bailar. ¡Con qué cara me miraste cuando te tendí la mano! Te pusiste colorada, pero aceptaste y, así, comenzamos. Me fijé, mientras te llevaba entre los brazos, en que, al poco, otras personas iban haciendo lo mismo. Se miraban primero, se aceptaban después y, al final, se abrazaban y bailaban: el señor del traje con la señora del chándal, la de verde con el rapero, la del piercing con el del tatuaje, la del peinado kale borroka con el de la camisa rosa Lacoste, el de los ojos azules con el de los labios carnosos y pelo largo, el de las manos grandes con el que llevaba el manual de Derecho Civil abierto por la página 1404, la de las rastas con la de gafas, los unos con los otros.

En sendas sillas de niños -¿recuerdas?-, unos bebés se tocaban mutuamente las manos mientras sus madres disfrutaban de la música, en la parte del solo de saxofón, amablemente abrazadas. Los más tímidos permanecían en los asientos a la espera de alguien que los sacase a bailar, lo cual siempre se producía, bien en una estación, bien en otra. Pasada Avenida de América, todo el vagón era danza al compás de una música feliz y subterránea, y llegar cada uno a su destino era una despedida dolorosa y para siempre.

Nunca he vuelto a ver a aquellos músicos. ¿Y tú? Ahora han puesto televisión en el metro y la gente la mira enfadada mientras escucha cada uno su música en el mp3.

Publicado en on Mayo 31, 2007 at 12:13 pm Comentarios (4)

No conectado

¿Qué es la vida?: un frenesí.

¿Qué es la vida?: una ilusión,

una sombra, una ficción;

y el mayor bien es pequeño,

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.                   (Calderón de la Barca, LVS, 2, II)

 

 

 

Segismundo era un hombre afortunado. Había heredado un piso de una tía rica, tenía un trabajo cómodo y estable, llegaba con holgura a fin de mes, jugaba al golf, se leía todas las revistas de tendencias, tenía buenos amigos, era guapo, lo consideraban muy atractivo y tenía mucho éxito a la hora de ligar. Estaba soltero y sexualmente se sentía ”d) muy satisfecho“, según contestó una vez en una encuesta para el CIS.

Un día, Segismundo se abrió una cuenta en Hotmail para chatear. Se puso por nick Astolfo, se intercambió la dirección con amigos, con compañeros y con clientes, y los agregó a todos en el messenger. A él también lo agregó todo el mundo, pero se le hizo insoportable el hecho de que nadie le dijese nunca nada (ni un fugaz zumbido de cortesía), y se quitó la vida, la de Segismundo. Porque Astolfo sigue en la red, agregado y silencioso, como no conectado, esperando a que Segismundo inicie su sesión en cualquier momento.

Publicado en on Abril 26, 2007 at 2:44 pm Comentarios (9)

CONTINUE GAME?

E

sta vez, el conductor del autobús no ha podido conmigo. Me he subido como todas las mañanas. Le he dado los buenos días, he sacado mi abono y él, como siempre hace, ha arrancado y ha comenzado a conducir torpemente para ver si conseguía zarandearme durante el camino hasta el asiento. Siempre me mira por el retrovisor  a veces, incluso, veo cómo se ríe de mí y calcula los volantazos para llevarme de un lado a otro del pasillo, como en un videojuego, golpeándome contra los asientos, contra las ventanillas, contra las barras de sujección… Pero ayer estuve toda la tarde practicando en la play, y he conseguido cierta destreza. Además, he descubierto un truco: si mantengo pulsado el botón derecho y el botón de disparo, recibo una dosis extra de energía y aumenta mi indicador de salud. (more…)

Publicado en on Febrero 23, 2007 at 11:28 am Comentarios (2)

Imago mundi

Duele comprobar que la realidad es distinta de lo que vemos:

no es lo que parece

Publicado en on Febrero 1, 2007 at 10:57 am Comentarios (8)