Del maltrato al idioma

23 Julio 2008

Es curioso comprobar cómo hoy el ABC, tan academicista él, escribe así:

“En sus años de gloria encharcada, a seguido de la independencia en 1992 y hasta 1994, Karadzic fue uno de los caudillos de una rebelión armada que más deferencia mundial hayan recabado entre los grandes. Muchas manos blanquísimas que estrecharon la suya tal vez sigan sintiéndose, por mucho lavado, impregnadas por la indecencia de las más de 200.000 víctimas y 1,5 millones de deportados para conquistar un 70% de Bosnia, los primeros campos de concentración (Omarska y Prijedor) y la mayor matanza (Srebrenica, con más de 7.000 asesinados, y Zepa) en Europa desde 1945″.

-Bueno, Duarte… Al fin y al cabo, pese a la sintaxis y a la retórica, el sentido se entiende.

-Será que se intuye.

-Será.

-¿Qué será?

-¿Qué?

-Será.

-¡Ah!

Recordanzas

12 Diciembre 2007

Me gustaría aprovechar el poco tiempo de que dispongo últimamente para recomendar el blog de René Avilés Fabila, autor mexicano cuya obra, ya lo dije aquí otro día, desconozco, a no ser su libro Cuentos de hadas amorosas y otros textos, el cual me parece espléndido por muchos motivos como, por ejemplo, los temas, el estilo y las técnicas narrativa y descriptiva. Para muestra, un botón:

Siete minificciones de René.

La mujer ideal

29 Octubre 2007

Cuando nos despedíamos, luego de abrazarnos con apasionada ternura, esa mujer morena y guapa, de extraños ojos claros y buen cuerpo, me advirtió:

—Tengamos mucho cuidado, amor; mi marido en vez de cuernos tiene antenas.

 René Avilés Fabila, Cuentos de hadas amorosas y otros textos. México D. F., FCE, 1998.

Bandeja de entrada

16 Octubre 2007

Una feliz noticia.

Ricardo Castillo

13 Septiembre 2007

Ayer me pasé un momento por la librería del Fondo de Cultura Económica que hay por Moncloa y me encontré con un librito que me encantó nada más abrirlo por la mitad y leer:

 

 

Pin uno, Pin dos

Son las diez de la noche.

De nada sirven los 600 gramos de felicidad

que ha ahorrado mi padre.

Prevalece una agitación de ladrones en el seno familiar

y cada quien declina

con su particular manera de verter la sangre.

Parece como si el movimiento fuera la bancarrota,

como si el amor fuera tan sólo cosas de adolescentes.

Mi padre nos quiere,

mi madre nos ama

porque hemos logrado ser una familia unida, amante de la tranquilidad.

Pero ahora que son las diez de la noche,

ahora que como de costumbre nadie tiene nada que hacer

propongo cerrar puertas y ventanas

y abrir la llave de gas.

 

 

Se titula (contiene dos poemarios) El pobrecito Señor X / La oruga (1980) y el autor es Ricardo Castillo (Guadalajara, México, 1954), de quien no había oído hablar en mi vida, seguramente más por desconocimiento mío que por falta de fama suya, porque el libro es estupendo. Ahora miraré por el google.