Miembra

Cada uno y cada una son dueño y dueña (respectivamente) de sus palabras y de sus palabros (indistintamente).

Publicado en on Junio 25, 2008 at 10:57 am Comentarios (8)

Duarte va a la pista de hielo

Y comprende —ninguna lección mejor— que cada cosa tiene su momento en la vida. Y, agarrado a la valla, sobre unos pies frenéticos e incapaces de fijarse al suelo, medio cayéndose,  descubre que el tiempo afecta al cuerpo para mal, y no sabe cuánto más podrá aguantar levantado ese improvisado, zigzagueante e interminable movimiento de caderas, rodillas y piernas al ritmo de una música a la que no puede prestar atención.

 

Pero llega una alumna —¿o es un ángel?— y le tiende su mano. ¿Te ayudo? Y ella le muestra vida dos metros más allá de la valla y le dice algo acerca de la postura y del equilibrio, y después lo suelta, se va y lo deja solo. Allí, eternamente quieto como un mimo en tiempos de desaceleración económica, circunvalado por alumnos tan ágiles como veloces, trata de hacerse una idea de las caídas que le puede costar el trayecto de vuelta para ver si le compensa o no. Aprende Duarte que en la vida todo es a costa de algo, y se da cuenta de que si quiere volver a ver a su mujer y a sus hijos, debe salir de donde está y llegar a la valla; debe agarrarse a ella y deslizarse despacito hacia la salida, con cuidado de no soltarse del agarradero cuando vuelvan el zigzagueo, los aspavientos y la tensión. Afuera, además de los suyos, lo esperan el cemento áspero, el asfalto recién puesto, los caminos de ripio y las bañeras con antideslizante. También es consciente de que si opta por quedarse a vivir sobre la pista de hielo, morirá de hambre o de frío durante la noche.

 

Duarte decide sabiamente. Se cae al primer movimiento. Y se levanta como puede, y, casi erguido, mueve los brazos caóticamente para equilibrarse, como saludando de lejos en todas direcciones, y da una vuelta sobre sí mismo, y otra, y otra vuelta y más manotazos al aire. Y se vuelve a caer. Y lo levantan entre varios, y otra vez al hielo, y así sucesivamente hasta que, en una de tantas, se levanta y ve que está ya en la salida, y sale. Sudado, magullado y victorioso; igual que llegaba a casa cuando niño. Y piensa Duarte que eso del tiempo es algo muy extraño, que hay veces que parece no pasar, no transcurrir.

Publicado en on Mayo 12, 2008 at 3:35 pm Comentarios (9)

No me había ido

Pero es que he estado liadísimo-liadérrimo, aunque muy a gusto.

Publicado en on Mayo 6, 2008 at 9:25 am Comentarios (4)

(E)lecciones

Mirando por la red, he llegado a un blog que explica así el resultado electoral de ayer, lo juro:

En este día [9 de marzo], se hace un test a nuestros cálculos de Astrología Histórica: la Luna en Aries, y Júpiter en Capricornio, inclinan, por inducción estadística, a la victoria de Rajoy y del PP; y Marte en 1º de Cáncer empuja la balanza de fuerzas a favor del triunfo del PSOE de Zapatero. Al parecer, la ley de la dualidad lunar, vigente desde el 15 de junio de 1977 (Luna de Aries a Virgo, victoria de la derecha; Luna de Libra a Piscis, victoria del PSOE) ha cesado, pero la ley del área 0º-10º de Cancér, habitada en las victorias PSOE, se mantiene

La verdad es que esto me recuerda al sueño de Quevedo en el que un astrólogo condenado a los tormentos de allá se lamentaba porque si hubiera nacido un día antes o uno después, no recuerdo, se habría librado, según sus cálculos.

Yo tampoco es que quiera hurgar, pero creo que debe de haber una explicación más sencilla. Para lo de las elecciones, quiero decir.

Publicado en on Marzo 10, 2008 at 4:41 pm Comentarios (0)

Nunca os he dicho lo mucho que me gustáis

Pues mucho.

Publicado en on Febrero 4, 2008 at 12:17 pm Comentarios (9)

De lo del otro día (impresionista)

 Lo que más me sorprendió de lo del follón de la cumbre iberoamericana no fue lo de Chávez —que es como ese amigo conocido que todos tenemos y que no sabemos si invitar a una fiesta porque tememos que, como siempre, la acabe jodiendo— ni lo de Evo Morales al fondo  —que, como un colegial, reía mientras Chávez interrumpía, y disimulaba y se ponía como el Pensador de Rodin cuando Zapatero miraba hacia donde él se encontraba— ni la cara de Trinidad Jiménez —que parecía figura de cera o carnemomia— ni lo de Ortega —cervantino Pentapolín del Arremangado Brazo en una taberna valleinclanesca— ni la cara de la mujer morena y bella que se le sentaba detrás —que veía con ojos bonitos cómo la cosa se ponía fea— ni el dedo en la mejilla de Moratinos —que era como la famosa foto de otro Ortega (y Gasset)— ni el ‘por supuesto… por supuesto…’ de Zapatero —que resultó muy ilustrativo— ni las palabras regias —que ¡quién se las podía imaginar!

Lo que más me llamó la atención fue el silencio. De los corderos.

Publicado en on Noviembre 13, 2007 at 11:11 am Comentarios (2)

Quien sabe, gana

Publicado en on Octubre 23, 2007 at 5:05 pm Comentarios (5)

Atasco

No me las den todas en la misma mejilla, por favor.

¡Menudo atasco! Llego tarde otra vez, seguro. ¿Qué hay en la radio? ¡Al loro con el bigotazo que lleva el de ese coche! ¡Ah!, me da buen rollo el Melendi.

 

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Publicado en on Octubre 4, 2007 at 10:29 am Comentarios (3)

Don Ramón

Publicado en on Octubre 3, 2007 at 11:02 am Comentarios (0)

Cinco minutitos

Resulta que el ayuntamiento del pueblo nos ha hecho mal un papel para solicitar el cheque-bebé de 100 euros de la Comunidad de Madrid y, al ir a pedir uno nuevo, la chica de la ventanilla dijo que estaban en horario de fiestas y a las 12 se cerraba, y que ya eran las 12:05, y que ya si eso mañana. Vuelva usted mañana, pero antes de las 12. 

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Publicado en on Octubre 2, 2007 at 11:17 am Comentarios (9)